happy reciclaje

Suele ocurrir con nuestros botes que el contenido desaparece rápidamente y el continente queda vacío, huérfano de uso. Así que mientras decides cual va ser el bote, el peso, el sabor y la etiqueta de tu próximo remedio para los males cotidianos te vamos a proponer un ejercicio de reciclaje muy pero que muy happy.
Aquí van unas pocas ideas:

Se hizo la luz.- Aunque Santa ya está camino de vuelta hacia Laponia y los reyes magos pasarán a velocidad de camello al trote, merece la pena guardar algunas de esas luces navideñas (mejor las que van con pilas) y meterlas dentro de un bote (mejor el Agudo o el Grave). Tendrás una lámpara decorativa para tu habitación, tu despacho o incluso la cocina.

El rincón del manitas.- Si eres de los que devora botes de happy pills mientras practicas el bricolaje, separa los tacos del 5, los tornillos de cabeza ancha, las alcayatas y ordénalos como si de ositos y gominolas se tratara.

El jardín de las chuches.- Para los amantes de las plantas hay un mundo mucho más allá de las macetas. Y para los curiosos hay unos botes transparentes que permiten ver como crecen las raíces.

Un acuario para Nemo.– Esto sólo vale con el bote Crónico (el más grande) y durante unos minutos (por ejemplo cuando limpias la pecera de Nemo). Una sala de espera para mantener a tu mascota marina bajo el agua y a la vista de todos.

En fin, que el reciclaje mola tanto como nuestras chuches. Tienes alguna idea? Envíanos una foto.

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